En los periódicos locales de Ensenada, Baja California han aparecido notas que sorprenden por su alta peligrosidad. Arquitectos y empresarios ensenadenses promueven una campaña de linchamiento contra el Centro Estatal de la Artes que se construye en la localidad, los argumentos son claramente absurdos, que el edificio rompe con el entorno, que no va de acuerdo con el edificio vecino que es el Riviera, que no debe usarse todo el espacio de la manzana 8 para la construcción del Centro Estatal de las Artes. Los arquitectos y los empresarios quieren un espacio para recreación familiar. Los Arquitectos y los empresarios, quieren un espacio gratuito para hacer las grandes pachangas de las carreras “quinientas y miles” donde se les vende cerveza a menores de edad que luego se encuentran ebrios tirados por toda la calle segunda. Esa es la recreación que quieren tan familiar. Los arquitectos colegiados querían construir ellos el Centro Estatal de las Artes muy a su estilo, parecido al Riviera, parecido al horrendo Hotel Corona o la Palapa Loca o quizá parecido a todas esas placitas comerciales que abundan en Ensenada.
Es increíble que reclamen la construcción de un Centro como este en Ensenada, los arquitectos debieran suscribirse dentro y a favor del desarrollo de las artes en este puerto austero y apático, alimentado con espectáculos deprimentes de “artistas” en decadencia, enloquecido con tantas ferias que exprimen el bolsillo de los ciudadanos.
La recreación familiar va más allá de eso, crear un centro que se vuelva inoperante como el Riviera, en el que jamás se podrá pasear tranquilamente porque todo está prohibido, donde no se puede uno sentar en el área de juegos con los niños porque los juegos permanecen cerrados, porque en día festivo cuando se tiene la oportunidad de pasear con la familia el Riviera está cerrado como lo dice por todos lados en días festivos este centro permanecerá cerrado como lo marca la Ley Federal del Trabajo. La pregunta es ¿Si tanto interés en la recreación familiar, por qué no pelean que este sitio esté abierto para todos? Si es patrimonio de los ensenadenses, si pertenece al municipio.
La comunidad, los artistas, relegados siempre a un plano de amibas, a un estatus de limosneros, merecen más respeto y apoyo por parte de esas agrupaciones Colegio de Arquitectos y Consejo Empresarial. Los artistas locales, los niños, los jóvenes, las familias necesitan crecer con algo más en su cerebro que fiestas cerveceras-populares. En este puerto donde no ha existido una Facultad de Humanidades, ni un centro donde se desarrollen de manera profesional, las artes requieren urgentemente un espacio digno, y se necesita del apoyo de todos para tener una comunidad más sana. Los artistas de Ensenada requieren de un espacio para ellos, donde la comunidad asista a vivir esa parte de la historia ensenadense tan escondida.
Todo lo que tenemos en Ensenada para las artes es penoso, lastimero, una Escuela de Artes de la UABC que es de vergüenza internacional por sus instalaciones (aclaro que hay personal excelente) Una Galería de la Ciudad del ICBC que se le cae el piso a pedazos y el espacio es limitado, al igual que la Galería enrejada de la Casa de la Cultura. Mientras los grupos colegiados y empresariales pelean su espacio para pachangas multitudinarias gratis, el arte se encuentra mal visto por estos grupos ¿cómo darle a los artistas ese preciado espacio y además completito? Este espacio y más se merecen los artistas que trabajan en este puerto, eso y más merecen los jóvenes y niños, un lugar donde vivir exposiciones internacionales, cursos impartidos por profesionales en las artes, por gente que abrirá sus corazón y su cerebro para alimentar el espíritu, la creación.
Queremos una comunidad menos apática, queremos crecer bien. ¿Por qué no apoyar un proyecto que puede ser un cambio para la comunidad? Por qué no aceptar que nosotros los ciudadanos necesitamos opciones en el crecimiento artístico, porque no aceptar que necesitamos urgentemente proyectos que saquen a los jóvenes de los antros.
Basta de proyectos que sólo quieren vender cerveza y olvido instantáneo.
Ángela Simann